Recientemente, la campaña de la candidata demócrata para la presidencia, Hillary Clinton publicó una lista de “7 Maneras que Hillary Clinton es Exactamente Como Tu Abuela”. Aparentemente, esta lista fue creada con el fin de atraer a más latinos a su campaña.
Como muchos candidatos, en vez de hablar de los temas más importantes para la comunidad hispana, la campaña de Clinton optó por un gesto vacío con el cual intenta insensiblemente apelar a nuestra identidad cultural.
Siempre me enoja cuando las campañas políticas intentan congraciarse a grupos de personas sin tomarse el tiempo para conocer a la gente y sus valores.
Esto demuestra una falta de respeto para la población y su inteligencia. Acciones como esta carecen de substancia y son una manera de evitar hablar de temas importantes.
Como muchos de mis lectores, mi abuelita llegó a los Estados Unidos con poco dinero, en busca de oportunidades.
Ella trabajó fuertemente en fábricas de costura. Mi abuelita no hablaba inglés y nunca se graduó de secundaria, pero siempre encontró la manera de proveer para sus 5 hijos.
Según datos de la oficina del Censo, “más de 45 millones de personas viven bajo del umbral de pobreza, el año pasado”.
Como muchos de los millones en este país, mi abuelita trabajó largas horas por poco pago. Tristemente, muchas de nuestras familias no ganan lo suficiente para vivir.
Según el Centro Pew Research, “desde su último aumento en 2009, el sueldo mínimo federal actual es de 7.25 dólares por hora, perdiendo cerca de 8,1 por ciento de su poder adquisitivo”. Ajustado a la inflación, el salario mínimo federal alcanzó su punto máximo en el año 1968, a 8.54 dólares por hora (en dólares de 2014). Es decir, trabajadores ganan menos ahora que en el año 1968. Hace falta un aumento a 15 dólares.
A nivel nacional, demasiados de nuestros jóvenes latinos y afroamericanos siguen siendo asesinados por la policía. Necesitamos más y mejores mecanismos para proteger a nuestra gente y tener responsables a los agresores.
Nuestras familias siguen siendo separadas. La solución es una reforma migratoria integral con camino a la ciudadanía.
Nuestros hijos merecen un futuro mejor. Hace falta mejorar nuestro sistema educativo y proteger nuestras escuelas públicas.
Demasiada gente carece de cuidado de salud adecuado y económico. Hace falta mejorar nuestro sistema nacional de salud y tener responsables a las compañías de medicina quienes cabildean en el congreso para mantener precios altos.
Es nuestra responsabilidad como pueblo, mantener a los candidatos honestos y asegurar que nuestros valores y nuestras necesidades sean discutidos. No toleremos gestos vacíos que solo sirven para distraernos y no solucionan nada.
Tenemos que informarnos y movilizar a los votantes este año que viene. Si tenemos el derecho hay que votar. ¡Siempre adelante! ¡Ningún paso hacia atrás!