El 2015, fue un año pesado para los inmigrantes hispanos. Quizás algunos han perdido la fe y se han dado por vencidos. La verdad es que mucha de nuestra gente está cansada de luchar en contra del viento, el cual les permite dar un paso adelante y luego los empuja dos pasos atrás.

Pero ya ha llegado el 2016 y tenemos dos opciones. Como tener ropa vieja, o las seguimos llevando y continuamos sintiéndonos deprimidos o trabajamos más fuerte para obtener algo nuevo.

Si decidimos la primera opción, nada cambiará. Pero, si optamos por la segunda, imaginen las grandiosas cosas que nuestro pueblo puede lograr.

Este año hay la posibilidad de por fin elegir a un presidente, quien cumpla con sus promesas y luche más fuerte para poner un alto a las deportaciones injustas. Elegiremos a un presidente quien luchará a favor de familias trabajadoras en vez de las corporaciones grandes, quienes han dañado a nuestra economía.

Quizás, tendremos a alguien en la Casa Blanca quien promoverá una legislación que cree empleos y aumenta sueldos, aquí en vez de mandar nuestros trabajos a otros países. Por fin tendremos alguien quien retirará a nuestras tropas de guerras injustas y reunirá a las familias.

Potencialmente, la Corte Suprema decidirá a favor de la Acción Ejecutiva y comenzarán los programas de DAPA y el nuevo DACA.

En Carolina del Norte, posiblemente elegiremos a un gobernador nuevo, el cual apoyará a los inmigrantes, protegerá los derechos de los trabajadores y los consumidores, asegurará que todos tengan cuidado de salud adecuado, y defenderá al medioambiente.

Este puede ser el año que tendremos justicia para las víctimas de brutalidad policial.

En el Sistema Escolar Charlotte-Mecklenburg (CMS) podremos asegurar la igualdad para todos los padres.

Nada de esto será posible si no movilizamos a nuestro pueblo. Tenemos que organizar acciones más grandes y creativas.

Pero, protestas y marchas no serán lo suficiente. Necesitamos registrar y movilizar a más votantes.

Hay que escoger a nuestros líderes mejor. Necesitamos reconocer la diferencia entre líderes verdaderos y personas conocidas quienes usan tragedia y controversia para promover sus propias agendas en vez de lo mejor para la comunidad. Estas personas reprimen la energía y la voluntad de la comunidad y se autonombran como líderes con el fin de crecer su perfil.

Hay que desarrollar líderes nuevos quienes vienen de la comunidad afectada para crecer nuestro movimiento y asegurar que sigamos ganando y verdaderamente representar los valores de nuestras familias. Estos líderes nuevos canalizarán la energía de la gente en una manera productiva.